Este blog ha sido abandonado. En 15 segundos se te redirigirá a mi nuevo sitio en internet: www.ftejada.es

30.5.09

29-30.V.09
El fuego helado no se puede apagar con agua

He pronunciado su nombre en voz alta, junto a ella. Le he prenunciado su nombre. ¿Le habrá impactado tanto a ella como a mí? La he llamado.

He estado junto a ella, a un metro, menos. Han sido minutos, nanosegundos para mí, ¿eternidades para ella? ¿Cómo puede ser que me siga afectando de este modo? Ya pasó. Pasó hace años, ¡años!

Al menos yo estaba tranquilo, es un paso. Ya casi no pienso en ella. Cada vez es más irreal, un espejismo en la niebla de mi memoria. Cada vez existe menos, está más sepultada bajo montones de oscuridad, tiempo y esfuerzo. Pero sigue teniendo la fuerza de resurgir de las cenizas y prender toda mi red neuronal con su fuego siempre helado. Quema de frío, pero quema.

Hay que seguir trabajando. Elaborando la estructura química del material que la encierra y encapsula en mi mente. Cada vez más duro, hasta el adamantium. Siempre dentro de mí, pero cada vez más aislada. Poco a poco voy cortando los brotes que me inundan y se entremezclan con las fibras de mis músculos. Sus brotes. Antes árbol fuerte y frondoso, ahora tallo débil. Al tiempo que la podo me podo a mí mismo. Al tiempo que la voy reduciendo, me siento más pequeño. Ella es tan parte de mí como yo mismo.

1 comentario:

7uanDe dijo...

Que grande... você começa a entender

Publicar un comentario

Por favor, intenta utilizar una escritura correcta y clara.