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24.12.08

Poesía

Hacer poesía no es fácil. Durante un tiempo, corto, fui poeta. Y pensaba que me sería fácil dado que lo hice. Hace unos cinco años de la última que escribí. Y nada, no sé, no puedo. En aquel momento era más soñador, más ingenuo, más joven y más feliz. Veía las cosas con tanta facilidad, las simplificaba tanto que podía escribir sobre ellas. Y ahora no sé. He intentado hacerlo, para recitar en Las Noches del Cangrejo, pero no me sale. No, nada. Ni siquiera recuerdo la métrica, las estrofas, sólo veo una densa capa de polvo en mi memoria.

Me siento un poco frustrado. Supongo que insistiendo lo conseguiré, conseguiré recordar; aunque también pienso que la poesía no es sólo técnica, estilo... recuerdo que todo aquello lo escribí, en la mayoría de los casos, llorando. La letra de las originales es casi ilegible, con borrones, tachones, y el papel arrugado por las lágrimas que caían sobre él. Son tiempos oscuros, que mi mente ha enterrado. Años en los que sólo una palabra existía, sólo una idea: Macarena. El resto era humo. En aquellos tiempos yo podía escribir poesía desgarradora, buena para mi edad, texto con pasión, con sentimiento. Pero ahora no.

Asociar la poesía al amor es un error, pero en mi caso así fue. Sólo escribí poesía amorosa, cursi, melancólica... a lo Jose Luis Perales, a lo Bécquer, a lo Alejandro Sanz... aunque por supuesto más cutre. Era ese estilo, ese sentimentalismo, ese amor doloroso y pasional, platónico. Amor. Era amor. Creo que nunca volveré a sentir algo así, y en parte me alegro.

Para escribir hay que hacerlo sobre algo que apasione. Tengo que encontrar algo que me apasione e interese a la gente. El amor ya no, eso ya pasó. Ahora están la Arquitectura, el pensamiento, la realidad, la percepción. Son temas complicados de expresar en poesía.

Aunque también están los detalles; instantes, cortes diferenciales de una realidad, que me hacen sentir felicidad. Puedo escribir sobre eso. Sobre una caricia, un rayo de luz, un parpadeo, una sonrisa, una gota de agua...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando desaparece la Luna, la noche se vuelve toda ella oscura, un manto negro con algunos agujeros que dejan pasar la luz. Cuando no hay Luna, quedamos desorientados. ¿Dónde está? ¿Dónde ha ido? Nadie lo sabe. Mas todos sabemos que volverá, tarde o temprano volverá porque siempre ha vuelto, Luna nueva.

F. Tejada dijo...

La Luna siempre está ahí aunque no la veamos. Pero nuestro yo lobo no lo sabe.

Luna nueva, feliz navidad.
TSUYU ¿quién eres?

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