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27.11.08

27.XI.08

No me gusta esribir tanto. Quiere decir que hablo poco. Hablo poco con la gente, con amigos... y tengo que expresarme de algún modo. A veces puedo pasar un día entero sin hablar con nadie. Si no voy a clase o voy pero sólo a las teóricas; o si estoy haciendo una entrega, o duermo por la mañana, en tiempos extraños... pero lo raro es estar así ahora. Tengo conversaciones, sí; pero vacías. Es como si no las tuviese, como si hablase con el televisor, igual. Las tengo con gente que no me importa demasiado, o conversaciones "automáticas". No hablo de nada, no tengo nada que contar, o creo que no hay nadie a quien contarle lo que pienso. Es algo raro. Y ya dicen que no hay cosa peor que sentirse solo en mitad de una multitud. Así me siento. Y por eso le hablo al mundo. Por si alguien lee, y me gusta pensar que así es.

Mi actitud se basa en suposiciones, en hipótesis formuladas en estado somnoliento, que he llegado a creerme, que trato como leyes, y bajo las cuales sitúo a la realidad. Cuando no entiendo algo, hago una hipótesis y me la creo. Y así queda hasta el final de los tiempos. Debe pasar algo muy grave para que eso cambie, y la mayoría de las veces ya es demasiado tarde. Cuando no sé lo qe hacer no hago nada. Cuando no sé lo qe decir, no digo nada. Y espero que la solución venga de fuera. Me creí eso de qe el tiempo lo cura todo. Pero estoy viendo qe el tiempo pasa y esto sigue igual. Hay cosas qe me duelen mucho aunqe no lo parezca. Me gustaría tener siempre una peqeña manzana cerca de mí, son tan refrescantes...

Soledad. "Qué raro que seas tú quien me acompañe, soledad, a mí, que nunca supe bien cómo estar solo". Y esto va por el invierno blanco que aunque cada vez está más cerca cada vez lo siento más lejos. En Estepa nevó ayer, y en mí cada vez que pienso en Barcelona. No sé lo que hacer. No hago nada. Ya volverá todo a ser como era, o será como deba ser. "Y que sea lo que sea".

A esperar...

26.11.08

26.XI.08 Despertar

Dudas, sueños que hacen pensar, 10:15, no he ido a clase, pienso, pienso, pienso... sin moverme de la cama; mirando al techo. Dolor de cabeza, dolor de espalda, resfriado, mucho sueño. ¿La cama o la Escuela? Plan de Estudios. Me despierto. Nuevo Plan de Estudios. Recuerdo... un golpe me despierta de nuevo. Es mi mano que ha golpeado la mesa, he caído otra vez. A las 12:00. 12:00. 12. Mejor antes, ¿no? Mejor. Pero ve; ve ya. Ya. Cierro los ojos. Ha pasado un minuto en un parpadeo. Frío, calor, ropa, ducha, leche... acuérdate de sacar el cocido congelado de tu madre para almorzar. Descongelar; frío. Estufa, dormir. Cama. Nuevo Plan de Estudios. Ve. Ve ya. Ya. Reloj, tiempo. Taza, bostezo, sueño. Otro minuto. Coge el lápiz. Acuérdate de imprimir eso. Dibujar, imaginar, soñar. Otro golpe. Debo ir. Cierro los ojos. Minutos. Londres. Estación de Waterloo. La chica del móvil. Era española. Río. Despierto, un fuerte movimiento de cabeza. Gravedad. Dormir. El mundo se desmorona. Decídete. Levántate. Dúchate. Y ve. Agua fría recorriendo mi cuerpo. ¿O suaves sábanas acariciándolo? No. Ya no. 10:26. Minutos. Soñar, estar despierto. A la vez. Todo. No pensar. Dejarse pensar. Consciente anulado. Creencia en nubes rosas. Párpados pesados. Frío. Refugio. Ve. Ve. Nuevo Plan de Estudios. Ve...

Voy.

11.11.08

Sí que hace tiempo...

Somos tan pequeños. Quería escribir algo esta noche, y justo antes de hacerlo he pasado la mirada por el globo que tengo en la mesa. África. Debajo un timbre de bicicleta para Celia, por sus crèpes, un lápiz, un post-it con tareas irrealizadas, el MP3 cargándose para mañana, más pesado por la música que contiene, y un icosaedro de plástico verde con las caras numeradas. Hace años que no lo uso como dado.

Hoy ha sido un día raro. No he ido a clase, el tiempo ha pasado veloz; pero no he hecho nada en todo el tiempo. Tensión con Joe a punto de desbordarse, pero controlada. Sin lágrimas, pero con sangre en los labios. Por el autocontrol. Pero... nada, no sé si esto ha acabado, creo que no. También he visto al mar, iba con su hermana. Esta vez me ha dado pena, o algo así. ¿Podrías pasar por delante de una persona que has querido durante años y ni mirarla? Ella sí. Es tan fría, siempre lo fue; y ahora debe serlo más por el papel que interpreta. Tiempo; tiempo. Todo el tiempo de hoy para eso. Curioso, porque no es poco. Situaciones de extrema tensión con dos personas imprescindibles, cada una a su modo. Diría que tan improbable que rozaría lo imposible.

Me definiría como pasivo en el día de hoy, o ayer hace ahora cuarenta y tres minutos. Por fin he escrito en... no le ha puesto título. La memoria. He estado siete días leyéndolo y sin saber lo que escribir. Hace un momento lo he hecho, y de culquier manera. Creo que es mejor así, sin filtros, sin ataduras, hablando limpiamente desde el interior, sin las astillas que hace el carpintero al tallar la madera. I s a b e l . Tengo sueño. Hace tiempo que no te siento cerca. Hace tiempo que no me escribes con tus dedos cansados y la cabeza apoyada en la almohada. Tanto tiempo que no te veo que en mi mente careces de imperfecciones, sería incapaz de dibujarte, tu rostro está dibujado sobre humo.

Juande me escribe. Tres días sin respuesta. Varias horas desde mi último mensaje. Escribe:
si,,,parece que si
joder,,si que hace tiempo que me dejaste el mensaje
que tal todo?
Todo de una vez. Y ya no ha escrito más. Estoy durmiendo, o cenando, o en la ducha. Estoy aquí, pero mi mente quiere seguir escribiendo, escribiéndote a ti. ¿Quién eres?

En cinco horas y cuarenta y cinco minutos sonará el despertador; el zumbido más desagradable ideado por el ingeniero menos sensible, engendrado por una máquina inhumana, de acero, entre un grandísimo estruendo. Allí lo educaron, en la industria china, para ser odiado cada mañana. Ahí está, sobre la mesita, tranquilo, sereno, leyendo esto, y con el pequeño círculo verde encendido, acechando, esperando su momento de protagonismo diario.

Voy a dormir. Buenas noches.

9.11.08

Silencio

Silencio.
Silencio, que en la cama del amante la magia duerme poco.
Silencio.
Silencio, que se asusta el aire, silencio.
Silencio.
Silencio, que se calle el aire, que quiero escuchar esos versos;
de nuevo en sus labios.
A. Sanz

1.11.08

Hacer daño

¿Soy capaz de hacer daño con mi actitud? ¿Me dedico a absorberle la alegría a la gente? A veces me sorprendo a mí mismo haciéndolo. No sé la razón, pero me gusta rodearme de gente alegre, feliz. Yo quiero ser como ellos. Yo soy triste, y necesito beber de su alegría para no serlo. El problema viene de que cuando se bebe mucho, la fuente se seca. Secar la alegría de la gente. Es hacer daño a la gente con la que estás más tiempo, con la gente que más te quiere. Noto, como con el tiempo, la gente de mi alrededor se va volviendo triste, va perdiendo la ilusión, y no sé si es debido a esto o debido a alguna otra causa externa. De todas formas creo que mi presencia influye mucho en ese sentido. ¿Qué debo hacer? Pedir perdón no sirve de nada cuando a una niña feliz le arrancas la ilusión de por vida a golpe de hiperrealidad pesimista. ¿Soy un punto negativo en la sociedad, en mi entorno? ¿Ayudo a alguien? ¿O sólo soy un parásito que se alimenta de la felicidad de los demás? Me gustaría mucho volver atrás y no conocer a esas personas, y dejarlas en el mundo vivir su vida, continuar su trayectoria, ser felices, sin mí. Sin el lastre de conocerme y quererme. ¿Puedo evitarlo? No lo sé. Cuando me doy cuenta ya es demasiado tarde, el daño ya está hecho.