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24.5.08

24.V.08

Noche de tormenta; solo, aislado del mundo sin móvil y sin Messenger. Reflexivo, con el trabajo de Composición en la cabeza pero no en el papel, teoría del caos y arquitectura.

Veo el reflejo de mi cuerpo en el cristal, tal y como lo ven los vecinos de enfrente, iluminado por la luz cenital del salón. La luz que se derrama desde arriba marca mis músculos haciéndome parecer más fuerte, y el naranja de la pared, de fondo, me hace parecer más gordo.

Esta noche, mientras el viento arrojaba las gotas de lluvia contra la ventana, y los relámpagos tornaban fugazmente el cielo oscuro de azul pálido, he decidido ver “La insoportable levedad del ser”.

Historia de amor y sexo, ambientada en la Praga del 68, aquellos sí fueron tiempos convulsos. Juliette Binoche, fantástica, al igual que en “Chocolat”, estoy enamorado de esta actriz. Es una película muy recomendable.

La soledad me pone tenso. Estoy inquieto, no tengo la sensación de estar solo. Todo me resulta tan familiar (estoy en mi casa) que el contraste entre saberme solo y estar en casa me desorienta.

Palabros y más palabros. Voy a seguir con el texto que quiero terminarlo esta noche.

20.5.08

20.V.08

Hace mucho tiempo que no escribo, y que no pienso. Al menos que no me paro a pensar sobre algo.

He estado sumido en la corriente del tiempo, dejándome llevar, por inercia, no he sido dueño de mis actos durante semanas. Vago, vagabundo, somnoliento...

Ahora parece que vuelvo a mí. Poco a poco recobro la presencia de ánimo, las ganas. Y me paro a pensar y no sé qué es lo que me ha hecho despertar de este sueño despierto. Quizá sea el odio hacia algo, el ver que el curso se me va de las manos, que los suspensos se avecinan rápidamente uno tras otro. Quizá haya sido ese 2'7 en Estructuras I, dios. O quizá sea el tiempo, el sol, que me ha renovado la vida que he gastado durante el frío del invierno.

Lo que es cierto, es que soy más consciente de mí mismo, reconozco mis manos, ya sí forman parte de mí, son yo, mi cuerpo, materia irreal con el frío, ahora se hace sentir con el calor. Mi mente despejada, crítica de nuevo.

Quizá haya sido esa noche en el Funclub, o quizá esa otra con Juande en la Alfalfa. Hablar con la gente sobre mí, y no sólo hacerlo a solas, conmigo mismo.

La gente, ¿soy yo así?

A veces me pregunto que si es bueno pensar en mí. Creo que pienso demasiado. También me pregunto si es correcto hablar sobre mi vida al mundo, en este blog. o sé si debería escribir mis impresiones sobre las cosas, no interesa a nadie, supongo. Pero ¿qué voy a contar? No hay nada de lo que esté tan seguro como de lo que siento, de lo que pienso, porque sale directamente desde mí. Lo demás puede estar equivocado ¿no?

Hablar sobre las cosas que pienso, creo que me ayuda. Y escribo para relajarme, para tranquilizarme y quitarme un poquito de estrés. Escribo por mí, no por ti. No escribo para satisfacerte, sino para satisfacerme a mí. Si no te gusta, no leas; pero si te gusta, mejor. Jaja. Al menos sé que a cierta criatura del noreste de España le gustan estos textos raros, aunque no sé por qué.

La pregunta de siempre: ¿múltiple personalidad o adaptabilidad a las circunstancias?