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21.3.08

Viernes Santo en Sevilla

Hoy he dormido abrazado a un cojín, casi no he pronunciado una palabra en todo el día, y no lo hubiese hecho de no haber sido por la llamada de mi madre. He visto dos películas, π, el orden del caos y American Beauty. He hablado por messenger con alguien, pero muy poco tiempo. No he cocinado y no he hecho ninguna foto. Tampoco he salido a la calle.

Me siento deprimido, aunque a decir verdad tengo una ligera sensación de paz interior ya que acabo de ver la última película de las dos. Es la hora de irse a la cama. Soledad. ¡Cuánta razón tenías! Mucho más madura que yo en su momento, respondías "soledad" cuando yo respondía "oscuridad". Cómo hemos cambiado. Sí, te lo escribo a ti.

Cuando estoy mucho tiempo sin hablar con alguien me vuelvo melancólico, filósofo, más sensible. Parece como si pasase a formar parte de otro mundo, del mundo de las cosas. Las entiendo, me integro con ellas. Cuando hay más personas estamos por un lado las personas y por otro todo lo demás; pero cuando estoy yo solo es absurdo seguir manteniendo esa distinción pues las cosas sólo cuentan con una interpretación posible: la mía. Y por tanto son tan yo como yo mismo. Me encuentro en sintonía, en armonía, con la materia que me rodea. Este papel, y la tinta, están hechas, al igual que yo, de la misma materia danzante del universo.

Ahora la división que se hace más efectiva es el aquí y el allí, el adentro y el afuera. No se trata de cualidad, sino de posición. Escucho a la gente en la calle, pero sólo son un murmullo lejano. La escena es esto, es donde estoy, este universo cerrado por los muros de ladrillo. Esto soy yo en este momento, esto y mi recuerdo.

Uno no coge igual el lápiz cuando está solo a cuando está acompañado. Cuando estás solo actúas casi sin filtros, tal como eres en realidad, sólo estás tú ante tí mismo. En cambio cuando nos movemos en sociedad nuestra actitud y percepción se complejizan con infinidad de filtros, y la realidad ya no es sólo una, sino que es la suma de todas las realidades de cada persona.

Es curioso, cuando empecé a escribir esto me sentía tremendamente solo, pero ahora me siento acompañado, siento tu compañía. Gracias por estar ahí, buenas noches.

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