2.11.09
20.10.09
Tazas y curvas

Hay dos tazas de Ikea encima de la mesa. Cincuenta céntimos cada una. Verde y morada; o algo así. Las he puesto una girada respecto a la otra. Ya no son tazas, son un sutil juego de curvas. Las tazas casi se acarician, se sienten cerca pero no se tocan. Me gusta mirar la curva que hacen y el punto en el que la distancia entre ambas es mínima. Podría calcularlo, pero sería demasiado frío, sería despojarlas de su vida y reducirlas a un mísero dato. Lo importante es lo que se dicen, lo que expresan al que las mira; la delicadeza con la que se aman. Hay algo de Arquitectura en ello. El momento antes del beso, antes de la caricia. Cuando el deseo es más intenso, antes de ser consumado por el mundo físico; cuando todavía es un impulso espiritual, salvaje, un instinto del alma. El camino, la búsqueda, la mirada.
Sobre
Emociones
14.10.09
Pavia 00
Puede decirse que ya he llegado. Hasta ahora puede decirse que he estado llegando.
Necesito tiempo para pensar. Necesito tiempo para escribir. Puede decirse.
Necesito tiempo para pensar. Necesito tiempo para escribir. Puede decirse.
Sobre
Diario
20.9.09
Me voy
6:52 de la mañana. No puedo dormir. He tenido una pesadilla, me he levantado sobresaltado. Estaba muerto de frío. No sé si ha sido un mecanismo de mi cuerpo para pedirme que me abrigase o un mal presagio.
Dentro de dos días parto para Pavía, para todo el año. Todo lo que conozco va a desaparecer y sólo permanecerá en mi memoria. Algunos objetos como testimonio de que fue real... e Internet. Parece que me hubiesen dado la Erasmus ayer. Hasta hace nada he tenido la mente ocupada con exámenes, pero después de hacer el último se me han amontonado todos los pensamientos. Ha pasado un huracán por mi mente.
Me voy. 14ºC hace en Pavía ahora mismo según Google.
Dentro de dos días parto para Pavía, para todo el año. Todo lo que conozco va a desaparecer y sólo permanecerá en mi memoria. Algunos objetos como testimonio de que fue real... e Internet. Parece que me hubiesen dado la Erasmus ayer. Hasta hace nada he tenido la mente ocupada con exámenes, pero después de hacer el último se me han amontonado todos los pensamientos. Ha pasado un huracán por mi mente.
Me voy. 14ºC hace en Pavía ahora mismo según Google.
empezando a darme cuenta de lo que voy a hacer
Sobre
Diario
14.9.09
El lazo verde
Es domingo y es muy tarde. Todos duermen ya. En la calle hace frío, hoy ha llovido. Mañana enviaré una Carta.
Estepa cambia, evoluciona, se adapta. Las calles del centro, el castillo... II Fiestas Santiaguistas, Jose y su puestecillo y sus juegos, la gente arreglada (¿estaba rota?).
Desde la Alcazaba pueden verse muchos pueblos en el valle, y Sierra Nevada. De noche se ven luces a lo lejos, en un mar negro. Y la Luna. Me gusta pasear por el Cerro, este fin de semana está muy concurrido, hasta hay cola para subir al Torreón...
Hoy me voy a dormir pensando en mi abuela Felipa. Sus conversaciones, sus recuerdos, su vida. Cuando me habla intento imaginar lo que ve en su mente. ¿Cómo sería su casa? ¿Cómo sería de pequeña? Mira al vacío, está viendo lo que me cuenta, está dentro de su recuerdo. Lo imagino todo en blanco y negro, ¿habría colores? Se mueve como si estuviese allí, mira a un lado y a otro, donde estaba su madre, donde había una silla. Parece volverse más joven al interpretarse a sí misma de niña. La imagino siempre con un lazo verde en el pelo, el lazo de esa historia en la que de pequeña una mula le mordió el pelo al confundirlo con una hoja de lechuga. La imagino con el lazo verde, pero con el pelo blanco y el vestido negro. Imagino a su madre y a su padre, a mis bisabuelos. Sus palabras se forman en mi mente de una forma diferente a como están en la suya, pero las emociones son las mismas. Ella tiene esa capacidad de transmitir emociones que sólo el tiempo puede dar.
Estepa cambia, evoluciona, se adapta. Las calles del centro, el castillo... II Fiestas Santiaguistas, Jose y su puestecillo y sus juegos, la gente arreglada (¿estaba rota?).
Desde la Alcazaba pueden verse muchos pueblos en el valle, y Sierra Nevada. De noche se ven luces a lo lejos, en un mar negro. Y la Luna. Me gusta pasear por el Cerro, este fin de semana está muy concurrido, hasta hay cola para subir al Torreón...
Hoy me voy a dormir pensando en mi abuela Felipa. Sus conversaciones, sus recuerdos, su vida. Cuando me habla intento imaginar lo que ve en su mente. ¿Cómo sería su casa? ¿Cómo sería de pequeña? Mira al vacío, está viendo lo que me cuenta, está dentro de su recuerdo. Lo imagino todo en blanco y negro, ¿habría colores? Se mueve como si estuviese allí, mira a un lado y a otro, donde estaba su madre, donde había una silla. Parece volverse más joven al interpretarse a sí misma de niña. La imagino siempre con un lazo verde en el pelo, el lazo de esa historia en la que de pequeña una mula le mordió el pelo al confundirlo con una hoja de lechuga. La imagino con el lazo verde, pero con el pelo blanco y el vestido negro. Imagino a su madre y a su padre, a mis bisabuelos. Sus palabras se forman en mi mente de una forma diferente a como están en la suya, pero las emociones son las mismas. Ella tiene esa capacidad de transmitir emociones que sólo el tiempo puede dar.
29.8.09
Marisa Wagner
Todo ha pasado hoy. Una vertiginosa sucesión de acontecimientos, el efecto mariposa en esencia. El origen: compartir el último videopoema de Saray Pavón en Facebook. El camino: Ramón, RobinsonesUrbanos, Tere Marín, Marisa Wagner, Los Montes de la Loca, ...
Pese a todas las trabas que la vida le ha podido poner hace una poesía viva, ardiente, directa, dura. Nos habla de su vida en su entorno, el manicomio, de su enfermedad, de sus pensamientos, de sus sueños quebrados.
YO
Yo…-ésta mujer rota-
que a veces se despedaza aún más en la locura.
La que emprende sigilosos, nocturnos vuelos,
sobre los nidos secretos de los monstruos.
La que suele mantener conversaciones largas con el mismísimo demonio, mirándolo a los ojos.
Yo…
-este ángel mutilado erróneo-
que arrastra su ala rota en los pantanos,
que camina lentamente
sobre brasas encendidas, sin notarlo,
expiando
quién sabe qué pecado.
Que no se persigna jamás, ni se arrodilla
ante ningún dios de cotillón,
ante ninguna deidad de fantasía.
Quizás…
porque ví morir mis hombres mejores en la guerra.
Inocentes, desnudos, crédulos,
descalzos, casi desarmados
y jamás pude enterrarlos,
quiero decir, honrar la tierra con sus cuerpos niños…
hoy… sin embargo,
me inclino
-con la docilidad y la elasticidad de un junco-
frente al milagro descomunal de su ternura.
Al Licenciado Germán Agüero
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